La instalación de un purificador genera más respeto del que merece: mucha gente retrasa meses la decisión por miedo a obras, agujeros o una cocina patas arriba. La realidad es bastante menos dramática. En una vivienda normal, el montaje completo de un equipo bajo fregadero lleva entre una y dos horas, no requiere obra y lo más aparatoso que verás será un taladro durante un par de minutos. Te contamos la película entera, minuto a minuto.
Tu única tarea previa es despejar el mueble del fregadero. Saca el cubo de basura, los productos de limpieza y esa freidora que lleva ahí desde 2019. El instalador necesita ver la toma de agua fría, el sifón del desagüe y, a ser posible, un enchufe cercano si el equipo lleva bomba. Conviene también saber dónde está la llave de paso general de la vivienda, por si la llave de escuadra del fregadero estuviera agarrotada, algo frecuente en pisos con cierta edad de la zona de Valencia, donde la cal deja las roscas soldadas.
Si vives en un piso antiguo con tuberías de hierro galvanizado, díselo al instalador cuando concierte la visita. No impide el montaje, pero le permite llevar racores adecuados y algún cartucho extra de sedimentos, porque estas redes sueltan mucho óxido las primeras semanas.
Con pequeñas variaciones según el equipo, la secuencia que sigue un profesional es siempre parecida:
Total realista: entre 90 minutos y dos horas, con la cocina limpia al terminar. En los montajes que hacemos desde Aquaidam por la Comunitat Valenciana, la queja más habitual de los clientes no es el ruido ni el tiempo, es habernos esperado tanto para decidirse.
Existen. Los equipos de sobremesa, tipo Ecofree, se enchufan y listo: llenas un depósito, el equipo filtra por ósmosis y no tocas ni un tubo. Son la solución natural para pisos de alquiler, donde el casero no siempre autoriza modificaciones, o para quien cambia de vivienda a menudo. A cambio, renuncias al grifo dedicado y a la comodidad del agua ilimitada. En el catálogo de equipos de filtración para el hogar conviven ambas familias y se pueden comparar sin líos.
Tras la instalación de un purificador, el primer día tiene sus rarezas, todas inofensivas:
Lo que no es normal: goteos en cualquier unión, ruido continuo de agua que no cesa pasadas unas horas o un caudal ridículo en el grifo nuevo. Ante cualquiera de los tres, llamada al instalador, que para eso está la garantía del montaje.
Aprovecha que lo tienes delante:
Un buen instalador contesta las tres sin mirar el reloj. Si además te deja el teléfono directo del servicio técnico, mejor señal todavía.
La diferencia se nota antes en la cocina que en el vaso: el café pierde el regusto a cloro, las ollas dejan de velarse de blanco y el hervidor deja de escamar. Muchas familias notan el salto sobre todo con los más pequeños; si es tu caso, el artículo sobre agua filtrada para biberones explica con calma qué aporta la filtración en esa etapa y qué precauciones sanitarias siguen mandando. A partir de ahí, el purificador se vuelve invisible: agua buena al abrir el grifo y una revisión al año. Que es, al final, lo que uno quería desde el principio.
No. Todo ocurre dentro del mueble del fregadero: una toma en la llave de agua fría, un collarín en el sifón y, como mucho, un orificio en el fregadero para el grifo dispensador. No se tocan elementos comunes del edificio, así que no necesitas permiso de la comunidad de vecinos.
Muchos distribuidores, Aquaidam entre ellos, incluyen el montaje y la puesta en marcha en el precio del equipo, con garantía sobre la instalación. Si contratas el montaje aparte con un fontanero, lo habitual en la zona ronda entre 60 y 120 euros según la complejidad del mueble y la encimera.
Los equipos de filtración sencillos con conexiones rápidas, sí, con calma y siguiendo el manual. La ósmosis con bomba y acumulador ya exige ajustar presiones y purgar bien la membrana; un error ahí se paga en fugas o en mal rendimiento. Además, el montaje profesional suele traer su propia garantía.
Casi siempre hay solución. Existen equipos compactos verticales, acumuladores delgados y la opción de alojar parte del conjunto en el mueble contiguo pasando los tubos por el lateral. En última instancia, un equipo de sobremesa sin instalación resuelve el problema sin tocar el mueble.
Solo unos minutos, y únicamente la del fregadero de la cocina si la llave de escuadra funciona bien. El resto de la vivienda sigue con agua. Si la llave está agarrotada y hay que cerrar la general, el corte total no suele pasar de media hora.
Las membranas de ósmosis vienen impregnadas de un conservante alimentario y los cartuchos de carbón sueltan polvillo negro inofensivo los primeros litros. El purgado inicial arrastra ambas cosas. Con vaciar el depósito completo dos o tres veces durante el primer día queda resuelto.
Aquaidam instala y mantiene equipos de purificación en toda la Comunitat Valenciana. Te asesoramos sin compromiso.
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