En un piso todo se mide al centímetro: la encimera, la despensa y hasta el hueco donde amontonas las garrafas. Si el agua del grifo sabe a cloro y la cafetera se llena de cal, un purificador para piso te soluciona el problema sin robarte espacio. Aquí verás cómo instalar un purificador de agua aunque vivas de alquiler, qué opciones existen sin obra y cuánto ahorras cada mes.
Purificada al momento, directa de tu grifo, sin cargar garrafas.
Adiós a las botellas y garrafas de un solo uso en casa.
Mucho más económica que el agua embotellada del súper.
Filtros y revisiones a cargo del equipo de Aquaidam.
En una vivienda urbana el agua llega con un toque a cloro que se cuela en el café, y con una dureza que va dejando su firma: cerco blanco en la cafetera, grifos apagados, vasos que salen del lavavajillas con velo. En buena parte del área de Valencia esa dureza es alta de serie, así que el problema no es de tu edificio ni de tu comunidad: viene en el agua misma.
La respuesta habitual es comprar garrafas, pero en una cocina compacta no hay dónde meterlas. Se acaban apilando junto al cubo de reciclaje, ocupan el altillo de la despensa y, cuando tocan escaleras porque el ascensor está averiado, cada litro pesa el doble. Al final bebes menos agua de la que deberías solo por no bajar otra vez al supermercado. Y las botellas pequeñas tampoco arreglan nada: cuestan más por litro y multiplican el plástico que sacas cada noche.
A eso se suma la situación de quien vive de alquiler. Hacer obra está descartado, y taladrar la encimera para un grifo nuevo, también. La buena noticia es que un purificador de agua para piso ya no exige nada de eso: hay equipos que se colocan sobre la encimera y funcionan desde el primer minuto.
La decisión se reduce a una pregunta sencilla: ¿el piso es tuyo o vives de alquiler? De ahí salen las dos opciones que manejamos en Aquaidam, ambas con la misma calidad de agua al final del proceso. En los dos casos hablamos de ósmosis doméstica de verdad, no de una simple jarra con filtro de carbón que solo disimula el cloro un rato.
El Ecofree de Aquaidam es un purificador de ósmosis de sobremesa: se apoya en la encimera, llenas su depósito con agua del grifo y el equipo la hace atravesar una membrana de poros diminutos donde se quedan la cal y el cloro responsables del mal sabor. Lo que sale es un agua suave, sin regusto a piscina, lista para beber, para el café o para cocer la verdura. No hay instalación, no hay obra y, si te mudas, se viene contigo en una caja. Su manejo lo entiende cualquiera desde el primer día: llenar, esperar unos minutos y servir. Para quien vive de alquiler es, probablemente, el purificador para piso más agradecido que existe.
Cuando la vivienda es tuya y quieres dejar la encimera despejada, el Kit Ósmosis y Filtración se esconde en el mueble del fregadero y sirve el agua tratada por un grifo independiente. Ocupa poco más que una freidora y desaparece de la vista, con lo que tu purificador para piso pasa a ser parte de la cocina, igual que el lavavajillas o el horno. El resultado en el vaso es el mismo: sabor limpio, hielo transparente y cero cal en el hervidor.
Te asesoramos sin compromiso y te recomendamos el equipo exacto para tu caso.
Haz la cuenta rápida. Una pareja que beba y cocine con agua embotellada puede gastar en torno a 25 o 30 euros al mes entre garrafas y botellines, que al cabo del año se convierten en más de 300 euros. Un purificador de agua para piso reduce ese gasto al coste de los filtros de recambio, así que la diferencia se queda en tu bolsillo desde el primer año, y crece si en casa sois tres o cuatro.
El espacio es la otra mitad del ahorro. Donde antes se apilaban garrafas, ahora solo hay un grifo extra o un purificador para piso del tamaño de una cafetera de cápsulas. En viviendas de 60 o 70 metros cuadrados, ese rincón recuperado se agradece tanto como el dinero. Y el cubo amarillo baja de categoría: sin botellas de plástico entrando cada semana, se llena la mitad de rápido.
Hay un tercer beneficio que casi nadie calcula: se bebe más agua. Cuando está rica y a mano, sin abrir garrafas nuevas ni racionar la que queda fría, todos en casa acaban bebiendo lo que les toca. Con niños se nota en poco tiempo, porque piden agua en lugar de refrescos cuando el vaso no sabe a cloro.
Señales claras de que a tu piso le ha llegado el momento:
¿Se nota de verdad el cambio de sabor? Es lo primero que nos dicen, y la respuesta corta es que sí: el cloro y la cal son los grandes culpables del gusto del agua del grifo, y la ósmosis retira ambos. ¿Y si la cocina es pequeña? Precisamente ahí gana sentido un purificador para piso: los purificadores de agua actuales ocupan bastante menos que el hueco que ahora dedicas a las garrafas.
Otra duda habitual es cuál es el mejor purificador de agua para piso entre sobremesa y bajo fregadero. No hay trampa: si puedes instalar, el kit bajo fregadero resulta más cómodo a largo plazo; si no, el Ecofree da un agua igual de rica sin tocar nada. También nos preguntan qué pasa al cambiar de casa. El de sobremesa viaja contigo en el maletero, y el de fregadero puede desmontarse y reinstalarse; si acabas mudándote a una vivienda unifamiliar, te interesará ver cómo planteamos el purificador pensado para un chalet, donde entran en juego la cal de toda la casa y el riego.
Y para quienes cocinan mucho, el salto se nota sobre todo en los fogones: caldos más limpios, legumbres mejor cocidas, hielo sin sabores raros. Hasta las mascotas lo notan, que suelen detectar el cloro antes que nosotros. Lo contamos a fondo en la guía del purificador de agua para la cocina.
Elegir el mejor purificador de agua para piso no exige reformas ni grandes decisiones: exige conocer tu caso concreto. Cuéntanoslo por teléfono en el 900 876 218, con llamada gratuita, o déjanos tus datos en la página de contacto de Aquaidam y te llamamos nosotros. Somos una empresa valenciana, conocemos de sobra el agua que corre por estas tuberías y los purificadores de agua que mejor la tratan, así que te diremos sin rodeos qué purificador para piso encaja contigo y cuál no te hace ninguna falta.
Sí, y sin pedir permiso al casero. El Ecofree es un equipo de ósmosis de sobremesa que se coloca en la encimera, se llena con agua del grifo y no requiere instalación ni obra. Cuando termines el contrato de alquiler, lo guardas en su caja y te lo llevas al siguiente piso.
Depende de dónde te sobre sitio. El Ecofree ocupa en la encimera algo parecido a una cafetera grande, mientras que el Kit Ósmosis y Filtración desaparece dentro del mueble del fregadero y solo asoma un grifo pequeño. Si la encimera va justa y el piso es tuyo, el kit bajo fregadero es la opción más discreta.
Ninguna de las dos cosas. Se apoya sobre la encimera, se enchufa a la corriente y se rellena a mano con agua del grifo. En unos minutos purifica el agua mediante ósmosis y la tienes lista para beber o cocinar. No se toca la fontanería, no se taladra nada y no deja marcas en la cocina.
Desde el primer vaso. La membrana de ósmosis retira el cloro y la cal, que son los principales responsables del gusto del agua del grifo, así que la diferencia se aprecia de inmediato en el agua sola y, en pocos días, también en el café, las infusiones y las comidas que preparas con ella.
Si es un equipo de sobremesa como el Ecofree, se transporta como un electrodoméstico más y funciona en la casa nueva desde el primer día. Si tienes el kit instalado bajo el fregadero, puede desmontarse y volver a instalarse en la nueva vivienda; consulta con Aquaidam y te lo dejan funcionando.
Para la cafetera es un cambio enorme: sin cal, deja de acumular incrustaciones y el café gana en aroma. Para las plantas también funciona bien, en especial para las especies sensibles a la cal y al cloro. Muchos clientes riegan sus plantas de interior con el agua de rechazo para no desperdiciarla.
Cuéntanos cómo es tu caso y te preparamos una propuesta a medida, con instalación y mantenimiento incluidos.
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