AQUAIDAM · GUÍAS PRÁCTICAS

Agua filtrada para perros y gatos: lo que conviene saber

Cuidamos la alimentación de nuestras mascotas al detalle y, en cambio, les llenamos el bebedero con lo primero que sale del grifo sin pensarlo. La pregunta de si merece la pena dar agua filtrada para perros y gatos aparece sobre todo en casas con agua muy dura o muy clorada, y tiene una respuesta con matices: no es imprescindible, pero en algunos hogares marca una diferencia real en la hidratación y el bienestar del animal.

¿Es mala el agua del grifo para las mascotas?

Empecemos por lo tranquilizador: el agua del grifo que es apta para las personas también lo es para perros y gatos. Cumple los mismos controles sanitarios y ningún veterinario va a decirte que es peligrosa. Los animales llevan generaciones bebiéndola sin problema. Cuando se plantea el agua filtrada para perros y gatos no es por seguridad, sino por dos motivos más sutiles: el sabor y la palatabilidad, que influyen en cuánto beben, y la comodidad de reducir cal en los bebederos.

El olfato de los gatos y el rechazo al cloro

Aquí es donde la cosa se pone interesante, sobre todo con los gatos. Su olfato es muchísimo más fino que el nuestro, y el olor a cloro que a nosotros nos pasa desapercibido a ellos puede resultarles molesto. Muchos gatos son bebedores perezosos por naturaleza (vienen de antepasados del desierto que se hidrataban de la presa), y cualquier cosa que les haga el agua menos apetecible reduce todavía más lo que beben. Un gato que bebe poco tiene más riesgo de problemas urinarios y renales, así que fomentar que beba es un objetivo veterinario real.

El agua filtrada, sin ese olor a cloro, suele resultarles más aceptable. No es magia, pero en gatos remolones a la hora de beber es una de las palancas que los veterinarios sugieren probar, junto con las fuentes de agua en movimiento y repartir varios bebederos por la casa.

La cal: más cómodo para ti que necesario para ellos

En zonas de agua dura como buena parte de la Comunitat Valenciana, los bebederos se llenan de una costra blanca de cal en pocos días. Esa cal no le hace daño al animal (el organismo elimina el exceso de minerales sin problema), pero obliga a fregar el recipiente a fondo muy a menudo y, si se descuida, el bebedero sucio sí puede acumular biofilm y bacterias. Aquí el agua tratada juega más a tu favor que al del animal: menos cal significa bebederos más limpios y menos esfuerzo de mantenimiento.

Perros: menos quisquillosos, pero también se benefician

Los perros suelen ser mucho menos exigentes que los gatos y beben casi cualquier agua sin rechistar. Aun así, en perros con tendencia a cálculos urinarios el veterinario puede recomendar controlar la mineralización del agua, y ahí el agua de ósmosis o filtrada ofrece un contenido más bajo y estable. Para la mayoría de perros sanos, sin embargo, el agua del grifo está perfectamente bien y el filtrado es un extra de comodidad, no una necesidad.

Si en casa ya bebéis agua tratada, dársela también a la mascota es lo natural: llenas el mismo vaso y el mismo bebedero de la misma fuente. Muchas familias que instalan un equipo por sí mismas acaban notando que la mascota bebe algo más. Si te preguntas si el funcionamiento del equipo da mucho trabajo, la respuesta suele ser que no; y a la hora de dejar la casa, ten en cuenta también cómo gestionar el agua durante las vacaciones largas para que el bebedero no se quede con agua estancada.

Cómo introducir el cambio sin que lo note (o le guste)

Si decides pasarte al agua tratada, hazlo de forma gradual: mezcla al principio agua de red y filtrada a partes iguales durante unos días, sobre todo con gatos maniáticos que desconfían de cualquier novedad en el bebedero. Cambia el agua al menos una vez al día, lava el recipiente con agua caliente sin dejar restos de jabón y colócalo lejos del comedero y de la bandeja de arena, porque el gato rechaza por instinto beber junto a la comida o al arenero. Un bebedero de cerámica o acero, más fácil de mantener sin biofilm que el plástico, cierra el círculo. Estos pequeños gestos, sumados al agua sin cloro, suelen bastar para que un animal remolón beba bastante más a lo largo del día.

Entonces, ¿merece la pena?

La respuesta honesta: no es obligatorio, pero ayuda en casos concretos. Si tienes un gato que bebe poco, agua muy clorada o muy dura, o una mascota con antecedentes urinarios, el agua filtrada para perros y gatos es una mejora sensata que además comparte con toda la familia. Si tu animal bebe bien y tu agua sabe bien, no te compliques. En Aquaidam instalamos equipos pensando en el consumo de toda la casa, mascotas incluidas; en la gama para el hogar encontrarás opciones para cada tipo de cocina.

Preguntas frecuentes

¿Es necesario dar agua filtrada para perros y gatos?

No es imprescindible: el agua del grifo apta para personas también lo es para las mascotas. El agua filtrada ayuda sobre todo cuando el agua está muy clorada o es muy dura, o cuando tienes un gato que bebe poco y conviene hacerle el agua más apetecible.

¿Por qué mi gato bebe poca agua del grifo?

El olfato del gato es muy fino y el olor a cloro que nosotros no notamos puede molestarle. Además muchos gatos son bebedores perezosos por naturaleza. El agua filtrada, sin ese olor, suele resultarles más aceptable y es una de las palancas para que beban más.

¿La cal del agua es mala para mi mascota?

La cal no daña al animal, que elimina el exceso de minerales sin problema. El inconveniente es práctico: los bebederos se cubren de costra blanca y hay que fregarlos más a menudo. Reducir la cal facilita mantener el bebedero limpio y sin biofilm.

¿El agua de ósmosis conviene a perros con cálculos urinarios?

En mascotas con antecedentes de cálculos, el veterinario puede recomendar controlar la mineralización del agua, y la ósmosis ofrece un contenido más bajo y estable. Conviene seguir siempre la pauta del profesional que conoce el caso concreto del animal.

¿Los perros son más tolerantes que los gatos con el agua?

Sí. Los perros suelen beber casi cualquier agua sin rechistar, mientras que los gatos son mucho más quisquillosos por su olfato. Para la mayoría de perros sanos el agua del grifo está bien y el filtrado es un extra de comodidad más que una necesidad.

¿Puedo darle a mi mascota la misma agua filtrada que bebemos en casa?

Por supuesto. Si ya tenéis un equipo de tratamiento, llenar el bebedero de la misma fuente es lo natural: el agua filtrada para perros y gatos sale del mismo grifo que bebéis vosotros. Muchas familias notan que la mascota bebe algo más cuando el agua pierde el olor a cloro y sabe mejor.

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