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Arsénico en el agua: origen geológico, riesgos y eliminación

No lo trae una fábrica ni un vertido: la mayor parte del arsénico en el agua procede de las propias rocas por las que circula el acuífero. Es inodoro, incoloro e insípido, y por eso resulta especialmente traicionero. La Organización Mundial de la Salud lo considera una de las prioridades químicas en agua de consumo a escala global. Repasemos de dónde sale, qué riesgo supone y cómo se elimina de verdad.

Buena parte de los contaminantes de este blog llegan por la actividad humana. El arsénico en el agua es distinto: su presencia es sobre todo natural. El agua subterránea disuelve arsénico de ciertas formaciones geológicas ricas en este elemento, y por eso hay zonas concretas del planeta, y también de España, donde aparece de forma recurrente sin que haya ninguna contaminación industrial detrás.

Un origen mineral, no industrial

El arsénico está presente en la corteza terrestre asociado a determinados minerales. Cuando el agua atraviesa esos terrenos durante años, va disolviendo pequeñas cantidades que se acumulan en el acuífero. La concentración depende de la geología local: puede ser insignificante en un pueblo y problemática en otro a pocos kilómetros. Esto explica por qué el arsénico en el agua es tan localizado y por qué los pozos privados son el punto de mayor atención, ya que no siempre pasan controles frecuentes.

Por qué preocupa a la OMS

La Organización Mundial de la Salud fija un valor guía de 10 microgramos por litro, el mismo límite que recoge la normativa europea y el Real Decreto 3/2023. No es un capricho: el arsénico es la razón. La exposición prolongada a arsénico por encima de ese umbral se asocia a efectos crónicos serios, incluidos varios tipos de cáncer de piel, vejiga y pulmón, además de lesiones cutáneas. El problema no es una intoxicación aguda por un vaso, sino el consumo continuado durante años de agua ligeramente por encima del límite.

Lo que lo hace peligroso: es invisible

No cambia el sabor, ni el olor, ni el color del agua. Una familia puede llevar años bebiendo agua con arsénico sin la menor sospecha, porque nada en el vaso avisa. La única forma de saberlo es un análisis de laboratorio. Este es el mensaje más importante del artículo: si tu agua viene de pozo en una zona con antecedentes, analízala.

Cómo se elimina el arsénico en el agua

Aquí hay un matiz técnico que conviene conocer. El arsénico aparece en dos formas químicas, arsénico III (arsenito) y arsénico V (arseniato), y no se comportan igual frente a los filtros. El arsénico V se retiene con más facilidad; el III a veces necesita una oxidación previa para convertirlo en V y poder eliminarlo bien.

TecnologíaEficacia frente al arsénico
Ósmosis inversaMuy alta, sobre todo con arsénico V
Medios adsorbentes específicosAlta, diseñados para este fin
Carbón activo soloBaja, no es su cometido

La ósmosis inversa es la opción doméstica más habitual y fiable, especialmente eficaz con el arsénico V. También existen medios adsorbentes específicos para arsénico en instalaciones dedicadas. Lo que no sirve es un simple filtro de carbón, que no está pensado para este metaloide. Si el análisis confirma su presencia, lo lógico es un equipo bien dimensionado; puedes ver opciones en la gama de equipos de tratamiento para el hogar. En pozos, en Aquaidam solemos combinar la ósmosis con un buen prefiltrado y, si hace falta, una etapa de oxidación previa.

España en el mapa del arsénico

El caso más citado en el mundo es el de amplias regiones de Asia, con acuíferos naturalmente cargados de arsénico que afectan a millones de personas. Pero no hace falta irse tan lejos. En España existen áreas con presencia geológica de arsénico en aguas subterráneas, ligadas a determinadas formaciones. Las redes públicas de abastecimiento vigilan y corrigen este parámetro, así que el foco de riesgo real está en captaciones privadas y pequeños núcleos con pozo propio, donde el control no siempre es sistemático.

Un rasgo que lo hace especialmente delicado es su comportamiento estable: no se evapora al hervir, no se va con el reposo y no cambia con el tiempo en el depósito. Ninguno de los trucos caseros habituales funciona con él. Esa persistencia, unida a su invisibilidad, es lo que obliga a tratarlo con una tecnología específica y no con remedios improvisados.

Dimensionar bien evita sustos

Cuando un análisis confirma arsénico, la clave está en dimensionar el equipo para el caudal real de la vivienda y en identificar en qué forma química se presenta, para decidir si hace falta una oxidación previa. Un equipo infradimensionado o sin el pretratamiento adecuado puede dar un rendimiento pobre justo con el contaminante que más importa retener. Por eso el análisis completo, y no una solución genérica, es lo que garantiza tranquilidad a largo plazo.

Casi siempre acompañado

Un pozo con arsénico suele tener otros parámetros que revisar a la vez. Merece la pena leer sobre el agua de pozo con nitratos, un problema que convive con frecuencia con el arsénico en aguas subterráneas, y sobre la turbidez del agua, que condiciona el prefiltrado necesario. Con el análisis completo delante, la solución se dimensiona bien a la primera.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el arsénico en el agua?

En la mayoría de los casos su origen es geológico, no industrial. El agua subterránea disuelve arsénico de ciertas formaciones minerales al circular por ellas durante años. Por eso su presencia es muy local: depende de la geología de cada zona, y los pozos privados son el punto que más conviene vigilar.

¿Qué riesgo tiene beber agua con arsénico?

El peligro no es una intoxicación aguda, sino la exposición crónica. Beber durante años agua con arsénico por encima del límite se asocia a efectos serios, incluidos varios tipos de cáncer y lesiones cutáneas. Por eso la OMS y la normativa fijan un valor guía estricto de 10 microgramos por litro.

¿Cómo sé si mi agua tiene arsénico?

Solo con un análisis de laboratorio. El arsénico en el agua es inodoro, incoloro e insípido, así que nada en el vaso lo delata. Si tu suministro procede de un pozo en una zona con antecedentes geológicos, analizarlo es la única forma fiable de saberlo y la primera recomendación que hacemos.

¿La ósmosis inversa elimina el arsénico?

Sí, es la solución doméstica más habitual y fiable, sobre todo frente al arsénico V. El arsénico III se retiene peor y a veces requiere una oxidación previa que lo convierta en arsénico V. Un buen equipo de ósmosis, con prefiltrado adecuado, reduce el arsénico en el agua de forma muy notable.

¿El filtro de carbón quita el arsénico?

No. El carbón activo está pensado para cloro, sabores y compuestos orgánicos, no para un metaloide como el arsénico. Confiar en una jarra o un filtro de carbón para este problema da una falsa sensación de seguridad. Se necesitan ósmosis inversa o medios adsorbentes específicos diseñados para retenerlo.

¿Es seguro el agua de red respecto al arsénico?

El agua de red pública se controla y debe cumplir el límite de 10 microgramos por litro, así que en ciudad el riesgo es bajo. La preocupación se concentra en pozos y captaciones privadas de zonas con geología rica en arsénico, donde no hay controles continuos y el análisis periódico es imprescindible.

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